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miércoles, 30 de mayo de 2012

FELEY, EN SU DESPEDIDA


Compartíamos la despedida de la vida profesional activa de Rafael Espinosa Córdoba, arquitecto técnico del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz durante tantos años, más conocido por Feley o por Felei, que con las dos íes se podrá escribir sin  temor a errar y se deja a libre elección de quien le conozca, un profesional responsable, leal, atento, expectante que ha asistido en primera fila a cambios de alcaldes y de régimen político y allí ha estado él, con sus lápices, con su cinta métrica, sus reglas de cálculo, sus trazos y sus planos, continuidad de la escuadra y cartabón empleados en las pequeñas aulas del inolvidable colegio de segunda enseñanza “Gran Poder de Dios”.
            Entonces allí le conocimos, cuando también hizo pinitos en el teatro que dirigía Jesús Hernández Martín, el Maestro, en el desaparecido teatro Topham, interpretando Maese Pateleain y La Fórmula 3K3, repitiendo una y mil veces la escena del “Hablad quedo, Qué decís, Hablad más bajo, que las paredes oyen”. Y cuando teníamos en El Penitente el pequeño estadio particular donde lucir habilidades jugando con pelotas de trapo y papel. Desde ahí, el centro de operaciones pasó al Cima Club localizado en la Casa Parroquial de la plaza de la Iglesia, donde Felei encabezó un movimiento para destituir a Irineo Machado de la presidencia por un insólito allanamiento de morada. ¡Cosas estudiantiles!, que diría Juan Francisco. En aquellos locales se debatía, ni más ni menos, quienes conducían o empujaban los carros de los pasos de Semana Santa. Y allí estaba Feley aportando su criterio juicioso.
            Practicó tenis de mesa, vulgo ping-pong, disciplina en la que alcanzó un estimable nivel hasta ser autocrítico con su propio desempeño. “Qué mal juegas Feley” o “Concéntrate, Espinosa”, se decía en voz alta cuando golpeaba a la red o fallaba un mate fácil. Era tan entusiasta de este deporte que promovió, junto a otros practicantes, las célebres “24 horas”, de las que se hicieron varias ediciones, algunas en el parque San Francisco. Veinticuatro horas ininterrumpidas que fueron durante varios años una auténtica cita deportiva local. “Se está jugando con pelotas de la marca Dunlop Barna Tres Coronas, cedidas gentilmente por la firma Fotopesca Maricumbre”, era un eslógan fijo y memorizable de la época.
            Un párrafo aparte merece su dedicación a la Cruz Roja. Presidió la asamblea local muchos años. Hizo arduas gestiones para dotar a la institución de ambulancias y recursos materiales. Estuvo presente en todas las situaciones de emergencia (incendios, salvamentos, rescates…) pero también en muchas de ámbito particular en la que se trataba de trasladar a un  enfermo o a una persona necesitada, aportando su comprensión y su voluntad de hallar una solución. El mismo condujo las ambulancias en numerosas ocasiones. Su labor al frente de la Cruz Roja fue siempre reconocida. En cada 8 de diciembre, Día de la patrona, era el primero en participar.
            Es el padre de algunas frases que han ido engrosando el pequeño gran anecdotario de la localidad. En el Cima Club, por ejemplo, cuando se discutía la ampliación de horario, le espetó al agustino Saturnino, párroco de la Peña: “Padre, usted es bobo o se hace el bobo”. También, en torno a la dedicación de los asociados, cuando no respondían, patentó ésta: “El club somos todos”. Pero ninguna tan original como aquella en que tradujo al inglés un dicho popular sobre el acceso de un futbolista al primer equipo del C.D. Puerto Cruz: “Verdaderamente, verdaderamente, el chico mío jugará en el Puerto Cruz”. Feley patentó: “Certainly, certainly, my baby will play in Puerto Cruz”.
            Finalmente, los años del Ayuntamiento, tantos subiendo a la segunda planta, donde está localizada la oficina técnica municipal. Gracias a sus desvelos, por cierto, pudo lograrse el ascensor para facilitar la accesibilidad. Años también de impulso a mejoras en las condiciones laborales: las casualidades y las paradojas quisieron, por cierto, que el punto final a su trayectoria llegara justo un día después de la pérdida de algunas conquistas. Hasta el último momento, queremos pensar, se condujo con la franqueza que le caracterizó, cuando, sin perder la compostura, decía las cosas de frente y sin rodeos.
            Bueno, pues en “Pueblo chico” nos vimos para acompañarle en su despedida, a la que acudió Joaquín Jalvo y a la que, desde el cielo, asistieron José Luis Bonnet y Francisco Jordán, para quienes sonaron los mejores aplausos de la jornada cuando él les recordó. Sus compañeros de siempre, y los más jóvenes que se han incorporado,  habrán contrastado tanto el afecto que supo granjearse como el buen ambiente que envolvió la relación personal y profesional en el Ayuntamiento portuense.
            Ahora, libre de obligaciones o cargas de trabajo, podrá disfrutar. Se lo merece.

martes, 29 de mayo de 2012

FICHAS EUROPEAS


Movió ficha Alfredo Pérez Rubalcaba en unas circunstancias políticas cada vez más complicadas y a pesar de que el entorno presidencial haya querido minimizar su iniciativa y disminuir el impacto colocando en la agenda otra entrevista individual de Rajoy con el jefe parlamentario de Convergencia i Unió (CiU), ha logrado proyectar el propósito de que se visualice una oposición útil y responsable, nada que ver con la que ejerció el Partido Popular en la anterior legislatura, ansioso por llegar al poder a costa de lo que fuese. Su excesivo afán partidista, por cierto, le está costando esa colección de contradicciones, improvisación y descoordinación que va progresivamente desgastando, sobre todo, su credibilidad.
            De ahí que la entrevista del pasado viernes en La Moncloa sea algo más que un gesto. La ciudadanía, entre temerosa, desconcertada, descontenta y harta, ha de interpretar como un hecho positivo que el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición hablen, dialoguen y acuerden lo que puedan en materias de interés general. El país lo necesita. Hasta el propio presidente sabe que seguir fiándolo todo a la mayoría parlamentaria no es una fórmula infalible, políticamente hablando. Si esas citas, cara a cara, se conducen con lealtad y lo hablado se refleja luego en la fijación de posturas y la adopción de medidas consecuentes, se habrá entrado en una senda de normalización política que se agradece y es de lo más deseable para contribuir a la salida de la crisis que azota.
            Rubalcaba, avezado cocinero en la oposición después de ducho fraile en tareas gubernamentales, sabe que “navegar” en Europa requiere oficio y que es mejor hacerlo remando con apoyos en la misma dirección. Los postulados de Holland, tras su victoria electoral en Francia, han insuflado ánimos a la socialdemocracia que, paulatinamente, intenta rearmarse ideológicamente mientras soporta a duras penas las políticas de austeridad y contención del gasto público. Y las imposiciones de los mercados. Por eso abogó inteligentemente por un Protocolo de crecimiento en el ámbito de la Unión Europea que discurra paralelo al Pacto fiscal, o sea, otras políticas que impulsen ese crecimiento y las inversiones públicas de modo que, adecuadamente combinadas, favorezcan la liberación de corsés y tensiones que impiden, entre otras cosas, y principalmente en nuestro país, aplicar políticas de empleo activo.
            Es un giro notable en las posiciones conocidas hasta ahora y que deberá plasmarse con medidas dependientes del Banco Central Europeo encaminadas a destinar parcialmente la liquidez que reserva a los bancos al flujo de crédito hacia las empresas.
            Ahora se trata de acudir a Europa con una clara unidad de discurso y de operatividad. La debilidad de España en el exterior sólo puede verse compensada con una actuación consensuada entre el Gobierno y el principal bloque de la oposición que va fraguando así su condición de alternativa. Se trata de asumir programas e intereses comunes participando de políticas alternativas a las de ajustes que, según se ha demostrado, no bastan o no sirven para salir de la crisis.
            Veamos ahora cuáles son las fichas que siguen.
             
            

lunes, 28 de mayo de 2012

DE TELENOVELA Y "NO-DO"

Ahora que algunos se han encargado de poner en evidencia lo que el partido gubernamental quiere de Radio Televisión Española y lo que debe hacer, bueno será echar una mirada a México donde los estudiantes, con otra iniciativa de indignación popular, están poniendo en tela de juicio el previsible triunfo electoral del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Peña Nieto.


Resulta que el tratamiento dado por el canal televisivo de mayor audiencia, Televisa, a unos incidentes surgidos en el curso de una convocatoria para dar a conocer los postulados estudiantiles, apoyados por alumnos de centros públicos y privados, encendió la chispa del rechazo a la manipulación informativa. El asunto cobró tal fuerza -deben estar cansados en el país azteca de tantos sesgos- que de inmediato se alzaron gritos de protesta y eslóganes que han ido conquistando el sentimiento de muchos mejicanos: “Abajo la democracia de telenovela”, era uno de ellos. De él derivaron otros textos y otros planteamientos que ponen en evidencia el hartazgo de los estudiantes y de amplios sectores de la ciudadanía: “Infórmate, vota y apaga la caja idiota”, por ejemplo.

Llama la atención esa denominación ‘telenovelesca’ de la democracia. Cierto que México es uno de los países donde la producción audiovisual de series popularmente conocidas por ‘culebrones’ se desbordó, literalmente, generando una industria potente, incluso con proyección exterior. Que la saturación haya invadido la convivencia política, como claramente se advierte, debe haber menguado tanto la calidad democrática que han recaído abusos e influjos hasta límites que han merecido la repulsión de estudiantes y ciudadanos que les apoyan en esas protestas.

Ya veremos cómo evoluciona y qué repercusión cobrará ese ‘basta ya’ al sesgo, a la manipulación informativa lanzado al aire por los mejicanos, pero no deberíamos perderlo de vista. Uno de los logros de Rodríguez Zapatero fue la materialización de un modelo de radiotelevisión pública caracterizado por su peculiar sistema de financiación -concebido pensando en las privadas- y por la ecuanimidad, el equilibrio y el pluralismo de sus contenidos. Se había acabado la televisión de partido y ello fue reconocido con los premios internacionales concedidos a espacios y programas informativos.

Ahora todo da a entender que los riesgos de retroceso son inevitables. Los corifeos mediáticos del partido gubernamental aprietan que es un primor para que el ejecutivo disponga el “aterrizaje” de los suyos en la corporación y en los servicios informativos. Alegan, casi invitando a la risa, el influjo de los “socialcomunistas” colocados en etapas anteriores y de los sindicalistas que tanto contribuyen a la causa. De momento, ya han logrado -sin lamentarse, claro está- que se rompa el consenso para el nombramiento del presidente de la corporación. A partir de ahí, con el nuevo, impuesto y bendecido por la holgada mayoría parlamentaria, preparémonos para cualquier cosa. Otro modelo es posible y en esa esencia estaría fraguándose.

Si alguien -los propios profesionales, pongamos por caso- no lo remedia, volveremos a estar en otra democracia de Noticiario Documental (NODO), por no emplear el género de telenovela aducido por los estudiantes mejicanos. Volverán las oscuras golondrinas de las quejas y las peticiones desde los despachos oficiales. Se instalará nuevamente la oficialidad institucional para dar contenido a informativos aburridos, propagandísticos y poco llamativos. Cuando alguien alce la voz o aporte una prueba sobre sesgos, el debate dura un par de días, todo lo más, si alguien tiene ganas, un contencioso que, aún perdido por la casa, será despachado con la lectura de unas iniciales.

En cierto modo, también será otra telenovela, ¿no?



sábado, 26 de mayo de 2012

UN NUEVO MODELO DE GESTIÓN PARA EL COMPLEJO 'COSTA MARTIÁNEZ' (II)


Decíamos en la entrega anterior que había otros aspectos relacionados con el complejo turístico “Costa Martiánez” merecedores de análisis y reflexión. Descrita la situación de las cooperativas de trabajadores y dado que se suceden las informaciones periodísticas sobre el futuro inmediato de las instalaciones, se hace necesario incidir en el modelo de gestión de las mismas.

César Manrique concibió el complejo como un lugar en el que, por un lado, el pueblo pudiera disfrutar sin coste de acceso (téngase en cuenta que no faltaron interpretaciones en el sentido de que la playa natural le había sido arrebatada al pueblo; y por otro, que se ofreciera un servicio diferente y de calidad al turista. De  hecho,  se quería proporcionar al municipio –particularmente para su oferta turística- de una infraestructura de primer orden en la que el servicio al cliente era lo más importante, con una dotación humana y técnica no conocida hasta entonces. Por ejemplo, vehículos eléctricos para llevarle al cliente las colchonetas y parasoles, así como cualquier tipo de comida o bebida,  mesas plásticas entre las tumbonas para las consumiciones, personal dedicado al cuidado de los niños (guardería) para el mejor descanso de sus padres, atención fácil y directa.

En principio, no estaba ideado como una fuente de ingresos sino como un atractivo turístico que elevara la categoría del destino Puerto de la Cruz. Pero con el paso del tiempo se comprobó que tal fuente era primordial para las arcas municipales. Luego, era necesario esmerarse para la sostenibilidad de las instalaciones. El complejo, el Lago, para resumir, era un espacio único, apto para espectaculares presentaciones al aire libre (coches, marcas de otros productos), sesiones fotográficas (modelos, vestuarios de compañías aéreas) y eventos artísticos y musicales. Los años ochenta del pasado siglo registraron una actividad inusitada en ese sentido. La imagen del Lago, sin exageración, se proyectó por todo el mundo.

Sin embargo, una cierta desidia, un notable descuido en la gestión han llevado al complejo al lado totalmente opuesto del que se perseguía. Salvo el mantenimiento mecánico de cada año y un proyecto integral de remozamiento, a propósito del traslado del Casino Taoro, las instalaciones entraron en una cierta fase vegetativa.

Tal es así que, ahora mismo, el servicio al cliente no es bueno ni malo: simplemente, no existe. Se le cobra la entrada y se le deja a su suerte. Si tiene la fortuna de conseguir una tumbona -algo casi imposible a las pocas horas de abrir el complejo a pesar de estar incluida en el precio de la entrada-  tendrá que dirigirse al puesto de colchonetas para coger una (porque ni siquiera se la dan). Si además tiene que alquilar un parasol, tendrá que cargar con los dos elementos. Esta operación se va haciendo más penosa si añadimos la posibilidad de ir con niños o personas mayores. En fin, estampas poco edificantes.

El estado de conservación de las instalaciones -dicho por unos cuantos usuarios habituales- es pésimo y en algunas zonas incluso peligroso. La sensación de decadencia es constante por donde quiera que se vaya.

La escasa formación del personal, la inexistencia de directivos o personal apropiado en los días de mayor afluencia, la imposibilidad de atender una reclamación en algún idioma que no sea el español, la inoperatividad de la piscina climatizada, las constantes averías de los diferentes elementos del ‘jacuzzi’, el descontrol en los accesos, la permisividad con usos indebidos de comidas traídas del exterior (han sido descubiertos calderos y hasta cocinillas) han ido mermando de forma considerable la calidad de la oferta.

Parece que no se es consciente de que el complejo ‘Costa Martiánez’, de titularidad pública, es la joya de la corona. Esto significa que debe ser atendida y cuidada, más allá de forzosas coyunturas de contratación de personal de compromiso político. La evolución del complejo y su realidad actual representan un panorama preocupante que obliga, sencillamente, a tomárselo en serio y a producir un cambio de gestión.

Es como si la desatención o la desidia premeditadas contribuyeran a la decadencia que forzaría o justificaría, en una discutible decisión política, la privatización de las instalaciones. De hecho, alguna intención parece que hubo en el pasado relativamente reciente, atajada a última hora por alguna iniciativa de formaciones políticas.

Pero lo cierto es que en las actuales condiciones en las que se encuentran, resulta obligado e indispensable afrontar un cambio en el modelo de gestión de modo que estas instalaciones dejen de suponer una lacra para la imagen turística de la ciudad.

De las informaciones periodísticas señaladas, se desprende que el gobierno local anda algo desorientado, sin saber muy bien qué hacer y muy condicionado por la suerte del personal de la cooperativa ‘Cosmar’. Lo peor no es que el verano se eche encima sino que la necesidad de dar una respuesta, en las circunstancias que concurren en la situación económico-financiera del Ayuntamiento, se hace aún más complicada (Continuará).

                         


viernes, 25 de mayo de 2012

DE TODAS MANERAS SIGUE

Todo da a entender que la tan cacareada Reforma laboral acabará en el Tribunal Constitucional. Porque en el Senado, no hay que engañarse, tampoco deben operarse cambios sustanciales.


Una sola novedad en el trámite del Congreso: el contrato de emprendedores -ese del que quiso presumir hace algún tiempo la ministra de Trabajo y nunca más se supo- que legaliza despedir gratis y sin ningún derecho, tras el primer año de empleo, no se podrá usar cuando la tase de paro baje del 15%. O sea, venga a aligerar, pero sin hacerse ilusiones, ¡eh!, que el horizonte para aplicarlo, según las propias previsiones del Gobierno, queda algo lejos.

Sólo hay que remitirse al denominado Programa de Estabilidad 2012-15, enviado por el Gobierno de España a los órganos de la Unión Europea (UE) en el que sus previsiones no pueden ser más desalentadoras: a finales del año 2015, la tasa de desempleo en España será del 22,3%. Eso significa, si se toma al pie de la letra, el reconocimiento de que en nuestro país no sólo no se va a crear un solo empleo neto en toda la legislatura sino que aumentará el paro.

Lasa conclusiones son claras: la Reforma laboral, por lo que se ha visto, ha quitado derechos a los trabajadores reconocidos en la Constitución; ha abaratado el despido de todos los trabajadores; ha permitido despedir sin causa justificada; ha roto el modelo de relaciones laborales… En fin, los propios miembros del Gobierno que auguraban una aplicación complicada y de dudosa efectividad han comprobado un resultado calamitoso: trescientos sesenta mil parados más, según la Encuesta de Población Activa referida al primer trimestre del presente año.

Pero la Reforma sigue, de todas maneras sigue…

jueves, 24 de mayo de 2012

JUSTO, UN SINDICALISTA DE LOS DE ANTES

Las ediciones digitales golpean la mañana con una noticia triste: el fallecimiento del palmero Justo Fernández, el sindicalista comunicador o el sindicalista mediático. Justo el polemista, Justo el inconformista.
Fue secretario general de la Federación de Banca de la Unión General de Trabajadores (UGT) entre 1973 y 1989.
Hombre recio, de profundas convicciones, temperamental, vehemente y comprometido con los afanes sindicalistas que se esforzó en defender, incluso durante su jubilación. En su corpulencia física, había un humanista, una persona a la que gustaba escuchar y razonar.
Justo era analítico, un intérprete de la realidad a quien no gustaba la resignación. Por eso rechazaba todo lo que, social o políticamente, le sonara a trágala, a imposición. Él se rebelaba hasta parecer incontrolado en su discrepancia pero esa forma de ser era su personalidad, la que acreditó en tertulias y colaboraciones radiofónicas, contrastada también apariciones televisivas locales. Le llamaban y no sabía decir que no: eliuminaba prejuicios y aportaba su experiencia, su visión progresista, su identificación con las causas nobles y su espíritu crítico. Combatía -en el mejor de los sentidos- desde las tribunas audiovisuales y desde la prensa escrita contra las injusticias. Le gustaba hablar de forma documentada, de ahí que a menudo exhibiera papeles y recortes periodísticos.
Justo fue de los sindicalistas por antonomasia y cuando las centrales o sus dirigentes recibían las primeras críticas ahí estaba para responder, sin perjuicio de reclamar una y otra vez un ejercicio de autocrítica que favoreciera el mantenimiento de la credibilidad y de la propia acción sindical.
Lo mejor de Justo era que cuando no le gustaba una cosa, lo decía, fuese quien fuese su protagonista. Para ello le valió su intervención en numerosas negociaciones, en convenios concertados a base de largas horas de resistencia y persuasión. Un luchador incansable tenía que ser consecuente. Y sin necesidad de dar lecciones de moralina, sabía moverse, atacar y defender. Por esa forma de ser, por esas convicciones de las que hacía gala sin estridencias, por ese calor en la defensa de sus argumentos, Justo Fernández era muy respetado en aquellos medios donde colaboró, algunos de los cuales de ámbito nacional. Allú supieron de su compromiso y aunque alguien intentara denigrarle, él supo mantener la compostura y mantenerse fiel a sus ideas.
En los malos tiempos que corren para el sindicalismo, la figura de Justo debe ser reconocida como la de un luchador. Un sindicalista de los de antes.  Su contribución es notoria. Y por ella será recordada. Descanse en paz.

miércoles, 23 de mayo de 2012

TRES MIL MILLONES DE NADA

Mariano Rajoy minimiza y Esperanza Aguirre provoca. No es que los papeles respectivos estén adecuadamen te distribuidos pues cada quien va por su lado, ya saben, escapa como puedas y si con ello se contribuye a distraer la atención, mejor.
El presidente considera menor la aparición de los tres mil millones de déficit, sumadas las deudas de comunidades autónomas gobernadas por su partido. Total, qué es una raya más para un tigre. Asegura que no obligará a cambios importantes.
Pero recordemos que la reducción adicional que el Gobierno ha aplicado en la educación asciende justamente a tres mil millones de euros. Que habrá menos becas y menos ayudas al estudio, es evidente. Que se van a producir centenares, quién sabe si miles de despidos, es evidente. Que habrá más alumnos por aula y que, por consiguiente, mermará calidad de la enseñanza, es evidente.
Demasiadas evidencias pero el presidente del Gobierno ha restado importancia.
En cambio, nada ha dicho de esa provocación que hace Esperanza Aguirre en vísperas de la final de la Copa del Rey, a disputar por el Barcelona y el Athletic Club, la representación deportiva de las comunidades menos conformes con eso que llaman centralismno o Madrid a secas. Aguirre llega a hablar de jugar a puerta cerrada si el himno nacional es apagado por silbidos y abucheos.Y después niega que con eso desvía la atención.
Pues que no anden tan tranquilos: los recursos del fútbol, los de Cristiano, Messi, arbitrajes y compañía también se toman vacaciones.
A ver con qué quieren entretener después.

lunes, 21 de mayo de 2012

CONDUCTORES

Se ha jubilado Juan Felipe Ruiz Martín, conductor de presidencia del Gobierno de Canarias desde que Jerónimo Saavedra la ocupara en la primera legislatura, después de los comicios autonómicos y locales de 1983. Se mantuvo con sus sucesores y hasta experimentó lo que fue el retorno al poder de un político canario tras la investidura de 1991.


O sea, que Juan -que también hizo sus pinitos como concejal en Candelaria, allá por el primer mandato- ha sido un testigo privilegiado durante casi treinta años en el peculiar escenario autonómico. Cuando no había parque, y mucho menos, coches, él ya estaba ahí, entre Los Rodeos y la plaza Los Patos, entre el antiguo jet-foil y Vistabella. Conocedor sobrado de los atajos, de las curvas, de las autopistas y de las vías de servicio de las carreteras isleñas, especialmente las de Tenerife, ha conducido a los presidentes y a sus invitados con el temple y la seguridad de quien ha ejercido su oficio con un alto sentido de la responsabilidad.

Ha sido un ejemplo para otros compañeros que siempre vieron en él un modelo de saber estar, de cumplir con dignidad y solvencia no un cometido cualquiera, como puede suponerse, sino una función delicada en la que se requiere conocimiento del medio y destreza; pero en la que, además, es preciso atesorar otras cualidades que, sin duda, sustentan las exigencias inherentes.

Porque los profesionales del volante no solo deben serlo sino que han de reunir otros valores que empiezan por la confianza que sepan granjearse y siguen por la reserva o la discreción con que han de comportarse dentro y fuera del vehículo. Dentro, porque son oyentes de no pocas conversaciones directas o telefónicas con interlocutores de todo tipo, conocidos y no tanto. Puede también que de confesiones, gestos y sensaciones tras las que hay, debe haber, un natural manto de silencio. Y fuera, cuando termina el servicio o toca el día libre, a lucirlo y a mantener la compostura en todas partes, que ya se sabe lo fácil que prenden los dichos sobre los políticos y la gente que les rodea.

Juan, como tantos otros colegas, hace gala de su pericia y es consciente, igualmente, de lo que significa salir con el tiempo justo para que el jefe tome el avión o el barco; o para llegar a la hora programada de una convocatoria y sea necesario sortear todos los obstáculos que surgen en la carretera. Juan y sus compañeros están disponibles también para otras gestiones, hablan lo justo, soportan humores, visten a la altura y, sobre todo, están preparados para largas horas de espera, las que derivan de un retraso o un desvío del avión y las que suelen suceder a reuniones y actos que se alargan, a menudo hasta la madrugada y hay que estar allí hasta la despedida.

En cierta ocasión, antes de dejar la alcaldía del Puerto de la Cruz, compartimos un almuerzo que ofrecimos cuando, ya formalmente asociados, decidieron reunirse todos los conductores de Canarias en un domingo que dedicaron a sus esposas y parejas. Un día libre, casi increíble. Entonces, sin necesidad de juramentarse ni de hacer declaraciones u otras formalidades, renovaron su voluntad de ser profesionales ejemplares, leales, respetuosos y consecuentes. Ya se han jubilado unos cuantos de aquella cita de 2003. Ahora, casi diez años después, es Juan el que se incorpora a las clases pasivas. Verá pasar los coches, verá pasar más exjefes: a todos saludará y empezará a evocar media vida de episodios al volante. Episodios de la otra política.



sábado, 19 de mayo de 2012

COMPLEJO MARTIÁNEZ: ADIÓS A LAS COOPERATIVAS (I)


Todo da a entender que con la finalización del contrato que vinculaba a “Costa Martiánez“ (Cosmar) en la concesión administrativa municipal del complejo turístico del mismo nombre para la explotación de determinados servicios, nos acercaremos al término de la experiencia de las cooperativas de trabajadores labrada a principios de los años ochenta, casi coincidiendo con la recuperación de la democracia en el ámbito local. Solo dos o tres fórmulas laborales de este tipo sobreviven en el Puerto de la Cruz. Una lástima, cuando bien gestionada, hubiera posibilitado empleo estable sobre la base del negocio turístico que, en este caso, era facilitado sobre la base de instalaciones de titularidad pública.
         Pero los integrantes de las cooperativas, salvo excepciones, por lo general no tuvieron muy claro que aquella era su empresa, que el éxito de la misma dependía de su identificación y de su propia aportación. Dependía de sí mismos, para entendernos. Convertidos en autónomos o en cierto modo “empresarios”, se necesitaban muchas cualidades para sobrellevar las obligaciones, principalmente cuando llegaran las vacas flacas. La alegría de los primeros años, cuando hubo ganancias, les hizo aventurarse en terrenos o actividades que no eran las suyas. Poco a poco, fueron acusando los golpes de los fracasos. Paulatinamente, los picos de la cuadrícula con los rendimientos anuales fueron descendientes. Siempre contaron con la válvula de seguridad que era el Ayuntamiento pero éste, salvo honrosas excepciones, se desentendió.
         Lo peor de las cooperativas fue la progresiva pérdida de la profesionalidad. Los recelos y las discordias internas generaron también obstáculos. Sobre todo, para producir incorporaciones y alternancias. Se aburrieron algunos dirigentes y otros no desempeñaron el papel apropiado. No había preocupación para reciclarse, para adaptarse a las exigencias de los tiempos. El rejuvenecimiento fue otra asignatura pendiente. Faltó una dirección adecuada, tanto desde el punto de vista técnico como de la gestión de los recursos humanos. El orgullo de sentirse cooperativista se desvaneció en la noche de los tiempos. Con la pérdida de tantos valores, no es de extrañar que hasta no tuvieran conciencia de lo que significaba quedarse fuera en la explotación de instalaciones turísticas teóricamente llamadas a ser una joya, una carta de presentación, un espacio físico para enorgullecerse y para mimarlo con esmero.
         Posiblemente, estas ideas sonaran a chino. Entre una administración poco sensible, casi exclusivamente preocupada en ingresar el cánon y aprovechar los vínculos para cumplir con compromisos y demandas en los tiempos de fiestas, convocatorias y congresos, y un colectivo de trabajadores de visión alicorta que interpretaron ganancias fáciles en un régimen laboral muy condescendiente, el nudo cooperativista se fue deshaciendo. Hasta ya casi no serlo o, sencillamente, ser ya parte de la historia.
         ‘Cosmar’, junto a ‘El Cardón’, una de las más antiguas, ya con menos de cincuenta trabajadores, encargada de explotar los servicios de restauración del complejo, toca a su fin. Venía dando tumbos que, trufados de crisis general, la hacen insostenible. Ni siquiera la incertidumbre o las incógnitas que genera la gestión privada han frenado su agonía.
         Claro que hay otros aspectos relacionados con la gestión del complejo turístico “Costa Martiánez” merecedores de análisis y reflexión (Continuará).

viernes, 18 de mayo de 2012

APRENDER A LEER


Fue una gozada, el acto en sí, pero sobre todo, la intervención de Mario Vargas Llosa en el acto de imposición del título de Hijo Adoptivo de Las  Palmas de Gran Canaria. Algo más que un discurso, algo más que una conferencia. Setenta y cinco minutos de experiencia viva, de una existencia literaria, de una vocación indeclinable. La perspectiva de cincuenta años de una primera novela. En definitiva, un relato dicho tal lo hubiera escrito, con un dominio del lenguaje y con una llaneza expositiva que hacían rebozar toda la sabiduría de un premio Nobel.
Fue un privilegio estar allí, compartir las emociones que brotaban de cada fase, de cada vivencia, de cada personaje, de cada evocación, de cada conexión con la realidad, de cada imaginación, de todas las concomitancias… Fue un lujo compartir el silencio y el respeto con que eran seguidas sus palabras, de modo que si hubiera hablado media hora más, nadie se hubiera cansado ni molestado.
El Nobel se hizo verbo y habitó entre nosotros después de haber aceptado con sutil elegancia la decisión municipal de adoptarle, un reconocimiento a sus vínculos con la capital grancanaria, entre los que se consigna su confesa admiración por Galdós, uno de cuyos títulos, Fortunata y Jacinta, elevó de categoría. Armas Marcelo le invitó una vez más a descubrir la magia que desprende Las Canteras en las primeras horas de la mañana. Seguro que el yodo  atlántico robustecería esa relación.
Mario Vargas Llosa interpretó La ciudad y los perros, su primera novela que cumple cincuenta años. Una perspectiva amplia, por tanto, para entender un tiempo, la infancia, cuyos avatares le marcaron. Y para explicar una sociedad compartimentada, la rigidez militar, las inclinaciones literarias, un país no tan ‘occidentalizado’, la búsqueda de la identidad, del medio de vida, la eclosión vocacional, el traslado a lugares donde descubrir sensaciones y escritores que inspiraban, los absurdos de la censura, las amistades, los editores y las editoriales y hasta el oficio periodístico.
El Nobel estaba allí, solemne pero sin serlo, enfático cuando la narración oral lo requería, torrente de memoria desbordado pero perfectamente secuenciado y que inundó el Pérez Galdós en una memorable página intelectual del teatro y de la ciudad. El torrente que significó una frontera y que nació cuando palpó que había aprendido a leer. Lo acentuó en varias ocasiones: aprender a leer, todo un título para estimular, para entender que la literatura corrió por sus venas desde aquella infancia en que descubre que no era huérfano, desde aquella adolescencia en que supera las novatadas del inolvidable colegio militar ‘Leoncio Prado’ -hasta para patentar un derivado, los alumnos leonciopradistas- y cobra sus primeros pesos al escribir cartas de amor de sus compañeros.
Buena parte de eso es la génesis rememorada de La ciudad y los perros, escrita y reescrita, con su contenido desordenado y magmático hasta alcanzar la versión definitiva, sometida a la censura española de principios de los sesenta, con el editor Carlos Barral oficiando para sortearla a base de evidenciar sus propias limitaciones lexicográficas. La novela que ha cumplido cincuenta años, una suerte de feliz arranque de una exitosa prolífica carrera literaria contrastada en títulos que han servido para imaginar y ceñir los mundos, la historia, la realidad misma.
Vargas Llosa asumió su adopción con la sencillez del sabio, con  la premisa reiterada del aprender a leer como base de todo conocimiento.
Fue una gozada, un privilegio.